fiodor dostoyevski

por José Carlos Rodrigo Breto


El 11 de noviembre será la fecha elegida para celebrar los doscientos años del nacimiento de Dostoyevski. Nació en Moscú un 30 de octubre de 1821, según el calendario juliano, pero el 11 de noviembre en el gregoriano, de ahí el desfase. Fue el segundo de siete hijos de un cirujano del ejército asesinado en 1839 cuando sus propios siervos le vertieron vodka en la garganta hasta que murió. Un detalle cruel para hacernos una idea de cómo era el carácter del padre de Dostoyevski, y los odios que desataba a su paso.

Para definir la literatura de Dostoyevski suelo pensar en un cuadro de uno de los más grandes realistas rusos, Iliá Repin  y su impactante Los sirgadores del Volga . Los personajes que aparecen en la pintura, un puñado de marineros, de sirgadores, que arrastran una barcaza con una cuerda, representan al personaje dostoyevskiano en toda la magnitud y grandeza de su desdicha: desarrapados, sucios, exhaustos, convertidos en espectros inhumanos por el sistema y la sociedad que los ha empujado a un trabajo tan duro y miserable.

En efecto, la diferencia de clase y las penurias que sufrió Dostoyevski lo distinguen de sus dos grandes contemporáneos y aristócratas: León Tolstoi e Ivan Turgenev. Además, su encarcelamiento, el exilio, la epilepsia crónica, la ludopatía y la pobreza solidificaron una empatía que llevó al autor a narrar la vida de los pobres, de los marginados y de los criminales de la sociedad. En sus novelas, Dostoyevski retrata brillantemente el funcionamiento de las pulsiones incontrolables e ilumina con su prosa hiriente los rincones más oscuros del comportamiento humano.

El padre de Dostoyevski fue un médico que primero trabajó en el ejército y luego se hizo cargo de un hospital para pobres; allí nació Dostoyevski. Tenían una casa al lado del hospital, por lo que el joven Fiódor estuvo expuesto a imágenes de enfermedad y pobreza desde bien pronto. A los 23 años renunció a todo para convertirse en escritor. El primer éxito literario le llegó con una traducción de la novela de Balzac, Eugenia Grandet , y luego con su propia novela, Pobres gentes, considerada como el inicio de la novela social .  Todo marchaba bien, pero su carrera como escritor se vio truncada cuando fue arrestado en 1849 por actividad política subversiva contra el gobierno zarista. El zar Nicolás I lo condenó a muerte, pero luego le otorgó un indulto en el último minuto, cuando ya estaba en colocado en el paredón. Este momento de resurrección se retratará de diversas formas, una y otra vez, en la ficción del autor.

Dostoyevski, conmutada su pena, fue encarcelado durante cuatro años y realizó trabajos forzados en Siberia, seguidos de otros cuatro años de servicio militar forzado y exilio. Sólo se le permitió regresar a San Petersburgo después de diez años, y allí pudo reanudar su carrera como escritor. Las inclinaciones políticas de Dostoyevski hacia el socialismo quedaron pulverizadas por las terribles experiencias; rechazó las creencias socialistas, nihilistas y ateas, y desde entonces las retratará negativamente en sus obras de ficción. Se convirtió en un devoto cristiano ortodoxo. La angustiosa casi ejecución y sus terribles años posteriores lo marcaron como una persona de espiritualidad intensa, casi desbocada.

No sorprenderá a nadie si afirmo que las deudas son el estado natural de la mayoría de los escritores y esto, en Dostoyevski, resultaba angustioso. Todavía se endeudó más en un intento desesperado por ganar rápidamente algún dinero mediante el juego. Estaba en Wiesbaden, una especie de Las Vegas alemán, cuando a los pocos días ya había perdido todo su dinero. Para salir de una deuda tan enorme firmó un contrato con la editorial de Stellovsky . Este acuerdo estipulaba que, si Dostoyevski no producía una nueva novela antes del 1 de noviembre de 1866, todos los derechos de autor —pasados y futuros— serían propiedad de Stellovsky.

Con los acreedores pisándole los talones y 43.000 rublos en deudas, Dostoyevski escapó al extranjero con apenas 175 rublos en el bolsillo. El tiempo transcurrió deprisa y él no trabajó en el libro prometido a Stellovsky; el desastre se aproximaba cuando le llegó el consejo de un amigo que le salvó, le hizo caso y decidió por primera vez en su vida tomar a una taquígrafa para dictarle los textos. Contrató a la joven Anna Grigorievna , y escribió El jugador. El manuscrito fue entregado a Stellovsky el mismo día en que expiraba el plazo y, además, Fiódor le propuso matrimonio a su taquígrafa.

Sus grandes obras, en particular El idiota y Los hermanos Karamazov , fueron escritas en esta última fase de su vida. A pesar de este relativo éxito, los Dostoyevski siguieron asediados por las enormes deudas hasta que, aproximadamente en 1873, Anna se convirtió en su editora y el escritor abandonó el juego. Dostoyevski murió el 28 de enero de 1881 por complicaciones relacionadas con su epilepsia, y su ataúd fue seguido por cuarenta mil personas en la procesión fúnebre por las calles de San Petersburgo. Entraba en el Olimpo de los escritores.

Fue uno de los primeros escritores en explorar las ideas del psicoanálisis en sus obras, también es uno de los creadores fundamentales de las ideas del existencialismo. Un ejemplo lo encontramos en El jugador, escrito breve para lo que suelen ser algunas de las obras maestras rusas, y que comienza como una comedia ridícula, pero muy pronto evoluciona hacia el retrato psicológico de las pasiones humanas: celos, odios, rencores, pulsiones sexuales, insatisfacciones… Todas se articulan en torno a un motor común: la codicia, el ansia por el dinero. De esa forma, los personajes se transforman bajo el influjo del dinero en un grupo miserable y la comedia se convierte en una tragedia.

Dostoyevski crea un retrato cruel del ser humano atosigado por el dinero, cuya máxima expresión es el jugador de ruleta, enloquecido, rendido al azar y a la desesperación de una forma frenética y colérica. Las páginas dedicadas al juego, ardientes, virulentas y desencadenadas, son un de un vértigo impactante.

Pero no podemos detenernos solo en El jugador. Gracias a las traducciones de Rafael Cansinos Assens  desde 1930 para la editorial Aguilar,  el prodigioso escritor —un hombre renacentista, porque calificarlo solo de escritor es poco— está íntimamente unido a lo que conocemos de Dostoyevski en España. Su monumental trabajo con el ruso podemos disfrutarlo no solo en la edición de las obras completas publicada por Aguilar, también en la recuperación que está llevando de forma sistemática la Fundación-Archivo Cansinos Assens (ARCA)  cuyo secretario y director es Rafael Manuel Cansinos, su hijo.

Con motivo del bicentenario de Dostoyevski, ARCA acometió uno de los trabajos más monumentales y de referencia sobre el escritor ruso: Dostoyevski, el novelista de lo subconsciente. Biografía y estudio crítico. Casi 700 páginas que recopilan todos los textos que escribió Cansinos Assens sobre el ruso, además de una biografía y un descomunal índice de los personajes que aparecen en sus obras. Una barbaridad. Pero no solo ARCA se ha sumado al bicentenario, por ejemplo, Ediciones del Subsuelo, que ya había publicado el conjunto de conferencias sobre Dostoyevski del escritor francés André Gide , ha editado una biografía a cargo del rumano Virgil Tanase.

Las novelas inmortales del ruso, escritas «con prisas» y «probablemente malogradas», tal y como el propio autor las define, son de una importancia crucial para el desarrollo posterior de la literatura. Es difícil recomendar solo unas pocas de entre un corpus de dieciséis obras, sin contar sus numerosos relatos, textos breves, diarios, crónicas y apuntes. Además de El jugador, publicada en 1866, y de la que ya hemos hablado, desde Proscritos creemos imprescindibles, para celebrar un bicentenario completo, las siguientes: Humillados y ofendidos (1861), Recuerdos de la casa de los muertos  (1862), Memorias del subsuelo  (1864), Crimen y castigo  (1866), El idiota   (1869), Los demonios  (1872) y Los hermanos Karamázov (1880).

En ellas nos encontramos con el eterno combate entre el bien y el mal —sin un claro ganador—, con la idea de Dios y la fe, con la privación de libertad, con un sistema social y económico injusto y alienante, con las pulsiones emocionales, con la figura del antihéroe, con la enfermedad, la pobreza y el suicidio, entre numerosos asuntos que construyen la narrativa de Dostoyevski como un  mosaico ejemplar que adelanta la novela filosófica, psicológica y moral; elementos, todos ellos, que formarán parte de las grandes novelas que se escribirán en el siglo XX y que tendrán una deuda enorme con el gran genio ruso.

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