Por José Carlos Rodrigo Breto

El escritor británico Martin Amis es uno de esos casos típicos que suelen aparecer en la literatura británica: autor con un inicio muy prometedor, confirmado después con un conjunto de novelas más que notables e, incluso, con alguna que otra obra maestra merecedora de pasar a la historia de la literatura para, luego, atravesar por momentos de zozobra y de escasa inspiración que han terminado con un lento renacer de su talento, todavía en forma, pero mucho más reposado.

Dentro de este tobogán con altibajos inherente a todo autor que es capaz de producir una obra extensa, Amis ha pasado de ser un provocador y arriesgado escritor a convertirse en un autor de masas y cabeza descollante de los miembros de su generación (si obviamos que uno de ellos ha conseguido el Premio Nobel , claro). Su generación es la conocida Generación Granta  , por el nombre de la revista que en 1983 publicó una lista con quienes eran los mejores escritores británicos jóvenes del momento, o aquellos que prometían conseguir un lugar de privilegio.

El nombre de Martin Amis se codeaba en esa lista con Julian Barnes , William Boyd , Kasuo Ishiguro , Ian McEwan , Salman Rushdie y Graham Swift . Para entonces, Amis ya había publicado cuatro novelas y estaba a punto de cosechar un enorme éxito con Dinero. Por el contrario, Rushdie había publicado tres y su escandaloso Los versos satánicos   todavía debería aguardar unos años. Barnes llevaba dos, y el siguiente año sería el de su consagración con El loro de Flaubert, al igual que Boyd, porque sus Barras y estrellas no aparecería hasta 1984; Ishiguro era un pálido proyecto a años luz de las inmerecidas candilejas del Nobel y McEwan también andaba muy alejado del triunfo editorial que ahora le conocemos. En cuanto a Swift, acababa de publicar tal vez su mejor libro, El país del agua .

En este panorama, Martin Amis destacaba inevitablemente por su debut, El libro de Raquel  , publicado en 1973 cuando el autor contaba treinta y tres años, a la que siguieron Niños muertos en el 1975, Éxito en 1978, y Otra gente: una historia de misterio, de 1981. Por tanto, su carrera era la más fructífera y prometedora de entre todos los miembros de la Generación Granta.

El Libro de Raquel, esa primera novela, aúna diferentes elementos típicamente británicos y bebe de algunas obras inmortales. Hay algo del Retrato del artista adolescente del irlandés James Joyce , así como una retórica que recuerda a Oscar Wilde . La obra coquetea con la novela de formación , con el despertar sexual, y presenta una sociedad alambicada y casi victoriana en cuyos márgenes debe moverse el protagonista, Charles Highway. Esta novela fue premio Somerset Maugham (que se otorga a escritores menores de treinta y cinco años).

Con Niños muertos tocaba refrendar el éxito cosechado con la primera obra, y ratificar el despliegue de talento literario. No solo lo consiguió, sino que además resultó ser una novela escandalosa e hiriente por su crítica descarnada y sarcástica de la sociedad; con esta obra Amis se ganó, además, un lugar entre la ilustre tradición de los escritores satíricos británicos. Y ese es un club tan exclusivo como ingenioso.

Estos inicios literarios previos al gran salto a la fama se cerraron en 1981 con un detalle que, como fanático del cine de ciencia ficción, no puedo pasar por alto. Amis fue coescritor del guion de la memorable película de serie B Saturno 3 , con Kirk Douglas , Farrah Fawcett y Harvey Keitel , bajo la dirección de Stanley Donen.

Dinero, del año 1984, inició la etapa cumbre en la producción literaria de Martin Amis. Su éxito fue enorme y convirtió al autor en uno de los escritores más notables de la Inglaterra del momento. La siguiente novela, una distopía, Campos de Londres , prosiguió por la misma senda triunfal, convirtiéndose en una especie de manifiesto posmoderno y también de referencia.

Será en 1991 cuando Martin Amis firme una de sus obras más arriesgadas desde el punto de vista estilístico y estructural, La flecha del tiempo o la naturaleza de la ofensa , literalmente escrita al revés, con un trabajo del tiempo como rompecabezas que pone a prueba al lector. Y al final de todo, en el origen, el campo de concentración de Auschwitz ; el Holocausto será un asunto que volverá a aparecer en las obras de Amis. Después de La información , del año 1995, le llegó el turno a la que para mí es la obra maestra indiscutible de este escritor: Tren nocturno .

Tren nocturno, publicada en 1997, será la cumbre de Martin Amis y la novela que uno debe leerse si quiere acercarse a este autor. Se trata de una deconstrucción de la novela negra, con un personaje protagonista inolvidable —la detective  Mike Hoolihan— y de una ácida crítica a una forma de vida, el llamado American Way of Life, además de una profunda reflexión sobre el suicidio y el rastro devastador dejado en quienes que se culparán de por vida pensando que tal vez pudieron evitarlo con tan solo haber comprendido alguna de las señales emitidas por el suicida.

Perro callejero la novela siguiente, apareció en 2003, y marca el principio de un declive creativo. Esta obra no es Tren nocturno, pero se sostiene todavía en la genialidad, gracias a la prosa deslumbrante y al continuo tono provocativo, estilema característico del autor.

Desde este instante, y con una de sus peores obras, La casa de los encuentros , de 2006, Amis caerá en una barrena creativa que acabará ratificando con la que para mí es su peor producción, La viuda embarazada , publicada en 2010. Afortunadamente, en 2012, el autor comenzará a recuperar el pulso con una más que aceptable Lionel Asbo. El estado de Inglaterra y que desembocará en su mejor libro en casi quince años, con la publicación en 2015 de La zona de interés . La novela se atreve a retratar un sórdido triángulo amoroso ente un oficial de un campo de concentración, la mujer del comandante y el propio comandante, mientras de fondo se escucha el estruendo de la maquinaria del Holocausto.

Esta es la historia de la producción narrativa de ficción de Martin Amis, a la que es necesario añadir excelentes volúmenes de relatos como Mar gruesa o Los monstruos de Einstein . Pero Amis, además, es un gran ensayista, y en este género destacan sobremanera Koba el temible. La risa y los veinte millones , extraordinaria reflexión sobre toda la maldad albergada en el estalinismo, El roce del tiempo y La guerra contra el cliché

De esta forma, se completa la figura narrativa y ensayística de uno de los autores más importantes de la Inglaterra de los últimos cuarenta años, comparado muy a menudo con Jonathan Swift , amado y odiado a partes iguales —odiado por filtrarse a los tabloides sensacionalistas sus peticiones de adelantos millonarios y los tejemanejes con su, por entonces, nuevo agente literario apodado el Chacal , que le consiguió de Harper Collins medio millón de dólares como anticipo por La información—, propietario de una extraordinaria agilidad narrativa, especialista en dejar exhausto al lector y en proponer visiones grotescas y luminosas de la realidad.

Lástima que el deslumbramiento y el hartazgo de la fama lo hayan llevado a una zona oscura decadente de cuyas sombras parece ahora estar resurgiendo. Si esto es así, todos los lectores ganaremos, porque Martin Amis es un imprescindible que debe continuar en las estanterías de nuestras librerías.

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